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Iluminación
Las lamparitas comunes son de corta duración
(unas 1.000 horas) y son las más utilizadas por
su bajo precio.
Las lamparitas halógenas consumen
lo mismo que las comunes, dan más luz y su vida
es tres veces mayor (resultan más ventajosas, aunque
cuestan un poco más).
Los tubos fluorescentes duran hasta 10
veces más que las lamparitas comunes consumen mucho
menos (por ejemplo, un tubo de 18 watts da más
luz que el uso simultáneo de tres lamparitas de
40 watts consumiendo cinco veces menos). Son recomendables
en lugares que necesitan más cantidad de luz y
durante más tiempo (apagarlos y prenderlos reiteradamente
acortan su vida).
Las lamparitas electrónicas de bajo
consumo, duran de ocho a diez veces más y consumen
de cuatro a cinco veces menos que las comunes.
Si tiene iluminación exterior (en
su jardín, por ejemplo) controle su funcionamiento
de forma automática mediante un equipo programador
temporizado o un interruptor "crepuscular" (célula
fotoeléctrica)
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